EL TRIANGULO DE PASCAL: MAXIMIZAR PROBABILIDADES REQUIERE DIVERSIFICAR RIESGOS.
Por Raquel
El Triángulo de Pascal es esa joya matemática donde cada número emerge de sumar los dos de arriba, formando pirámides perfectas de coeficientes binomiales que calculan probabilidades con precisión quirúrgica: la fila n-ésima te da las opciones exactas de éxito o fracaso en [ \binom{n}{k} ] eventos, como lanzar una moneda n veces y acertar k caras.
Pero vayamos más allá: cada decisión en la vida es un salto por ese triángulo, ramificándose en infinitas trayectorias posibles donde el "éxito" —ese trabajo soñado, esa pareja estable, ese riesgo que sale bien— no es puro azar, sino la suma de elecciones previas que acumulan probabilidades a tu favor o en contra.
Imagina tu vida como una binomial expandida: en la fila 1 eliges "sí" o "no" al primer gran paso (estudiar Derecho o lanzarte al negocio VTC); en la fila 2, cada opción suma con la anterior, multiplicando caminos —familia temprana o carrera soltera, Oviedo estable o Madrid caótica— hasta que en la fila 30, con décadas encima, ves cómo las decisiones pequeñas (llamar a ese contacto, ignorar la presión fiscal, publicar ese post irónico) han inclinado las odds hacia un 60% de estabilidad o un 40% de arrepentimiento.
El cálculo dice que maximizar probabilidades requiere diversificar riesgos —no todo en un solo binomial—, pero la vida no es un teorema limpio: un olfato a vainilla te devuelve al pasado no resuelto, y cada "qué pasaría si" es un término binomial que pudiste haber ponderado mejor.
Así, el Triángulo de Pascal no solo predice ruletas o loterías; te recuerda que tus decisiones diarias construyen la fila final de tu historia, donde la probabilidad de un capítulo sin cerrar depende de si sumaste con audacia o te quedaste en el cero central, preguntándote si el próximo salto inclinará la balanza.
Y tú...¿Has maximizando todas tus opciones?
RAQUEL LACASTA
Comentarios
Publicar un comentario