HUYENDO DEL HERCULES CON ESTEROIDES

Ser hombre hoy es remar contra dos mares: el real, con facturas que no esperan y turnos que no acaban, y el digital, donde likes falsos y filtros perfectos te miden como a un producto en saldo.

Doble Turno Invisible

Cargas el mundo en los hombros —hipoteca, niños, trabajo a las seis de la mañana— mientras las redes te gritan que no eres suficiente: ni lo bastante rico, ni tatuado, ni viral. 

Poetizando iconos que se alejan de la realidad, como Hércules con esteroides de Instagram o el lobo de Wall Street que en verdad es un lobo solitario en un piso compartido. La presión social te pide gritar tu fuerza, pero el hombre verdadero la guarda en silencio, en el callo de las manos y la palabra que no hace falta.

Mujeres, el Filtro Maduro

Aquí entra el papel de la mujer sabia: escoger no al que presume en stories ni al que mide su hombría en seguidores y likes, sino al que es fuerte por sí mismo. Ese que no necesita alfombras rojas ni likes para sostener una familia, porque su raíz no pide aplausos. 

Elegid maduramente a quien navega las corrientes sin tambalearse, que transforma la presión en rutina férrea. Porque ser hombre no es posar: es ser el faro que no parpadea, aunque el mundo lo busque en pantallas.

RAQUEL LACASTA 

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