ESPERANDO UN TREN QUE NUNCA LLEGA
Por Raquel Lacasta Hay trenes que esperamos como si en ellos viajara la respuesta a todo. Sabemos, en el fondo, que no van a llegar. Lo sentimos en esa voz bajita que todos llevamos dentro —ese “Pepito Grillo” que intenta advertirnos mientras nosotros miramos obstinadamente las vías vacías. Aun así, seguimos ahí: mirando el reloj, convencidos de que si esperamos un poco más, tal vez ocurra el milagro. Pero la vida no siempre funciona así. A veces el tren ya no pasa, y quedarse esperando solo nos roba la oportunidad de descubrir nuevos destinos. Soltar no siempre es perder. A veces, es la forma más honesta de decirnos: “mereces subirte a otro tren, en otro andén, hacia un lugar donde sí que te esperan.” ¿Cuál será tu próxima parada? RAQUEL LACASTA